«AL AMANECER..»

Soy un siervo de la noche,

Una bruma entre la niebla,

Soy un pedazo de ti,

En el tapiz de tu historia.

Soy un duelo en el cristal,

Que ha de mancillar tu carne,

Prisionero del perdón,

Exiliado entre cobardes.

Sólo en noches soy vigilia,

Entre ruinas el recuerdos,

Soy el cielo en tu tejado,

Con adornos del pasado;

¡Pero ay pobre de mí…!

Sólo quise ser la noche,

Y al amanecer misterio,

Algo que no se conoce.

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«DESASOSIEGO»

Reinan sentimientos muertos,
En la paz de mi sosiego,
Que arderán en este invierno,
Con los fuegos de febrero.
Palpitante esta el deseo,
Oscilando entre las horas,
Que ahora habrá que caminar,
Por un suelo deslizante.
¡Malestar es por servir…!
A las fieras descontentas,
Que amañaron con astucia
Esta historia desconcierta.
Crimen es lo que nos brindan,
Entre el gris del mausoleo,
Y canciones del pasado,
De rufianes altaneros.
Que morir es terminar,
A seguir vivir doliendo,
¡Que el mañana inquieta más!
Vivir es desasosiego.

© José Saber Durán

QUIERO SER SOLO EL DESEO

Quiero ser aquella imagen

Que en la mar no ha naufragado,

El misterio del celeste…

Cuando miras un instante.

Ese sueño del que nunca…

Has querido despertarte,

Mil motivos por los cuales

Nunca paraste de amarle.

Esa voz que en tu conciencia

Se desata y te invade;

Ese genio que algún día

En tu dicha ha de encontrarte.

Valentía, soledad, fortuna,

Cada parte de tu cuerpo

Cuando la felicidad hallaste.

Quiero ser solo el deseo

Y el recodo de algo bello;

Quiero ser profundidad…

En tu realidad y anhelo.

© José Saber Durán

«EL OTOÑO MÁS MURIENTE»

La luna se acerca a mi cama

me llama, me implora que vuele,

en la noche tan dolida,

como el cristal en mi vientre.

¡Que angustiosa soledad!

¡Nadie nunca viene a verme!

Solo el blanco de la luna,

con sus aires diferentes;

Que me atrapa, me aprisiona,

Con su mágico estandarte.

Que fatal resolución,

Los amores van y vienen,

Pero en mi la soledad,

se ha hecho dueña del presente.

Donde puedo atesorar,

alguien que grite mi nombre,

entre las olas del mar,

no puedo escuchar mi nombre.

Solo escucho tras mi puerta,

El trasiego de la gente,

Y soplando el viento frío,

Del otoño tras mi muerte.

«LA POLÍTICA EN UN SACO»

Quien espera el devenir,

Causa de ira y desagravio,

La política es mentir,

Y mentiras en un saco.

<No pidas perdón mi juez>

No eres dueño de mi estado,

Solo quiero sonreír,

Y llorar cuando he llorado.

Que políticos vendrán,

Han soplado vientos malos,

Y verdades solo hay una,

Y es vivir, morir despacio.

Al final es el legado,

De los años militando,

Emisarios del terror,

La política en un saco.

© José Saber Durán

«DIOS ESPERA INAPELABLE»

(I)

Dios espera inapelable,
La esperanza es sosiego,
Somos los hijos de Dios,
Siendo clave nuestro juicio.
Al dormirme he soñado..
Soñé con un mundo justo,
Nuestro Dios no hizo el exclusivo,
El demonio es uno mismo.
Tal vez son estas palabras:

No sólo es el dedicar,
Una vida a la fama,
Quiero ser solo bondad,
Y vivir es una trama.
Mi alma lucha por salir,
Tan alada es su forma,
No ha parado de batir,
Sus alas de madrugada.
Dios espera que los hombres,
No caigan en la desgracia,
Las guerras solo consumen,
Y llenan los cementerios.
Paraíso de cristal,
Transparentes sentimientos,
Virtuoso es el amor,
Que no muere en uno mismo.
Caerán bajo el dominio,
Los demonios adheridos,
A las causas tan perdidas,
Como el hambre, caos o exilio.
Dios conoce la verdad,
Conocerse uno mismo,
Es vivir sin lamentar,
Lo que nunca has conocido.
Nunca has de trabajar,
Con un falso testimonio,
La verdad has de encontrar,
Porque es un gran tesoro.
He enterrado mis temores,
Bajo la tierra más pura,
Tan fría como el invierno,
Allí está mi sepultura.
¡Dios acógeme en tu seno!
Solo espero y desespero,
He dejado de soñar..
La vida no es un misterio.
Puede que solo llover,
O el eclipse del momento,
Ni siquiera el dinero,
Han cegado mi razón,
Y apagado el sentimiento.
Siento que la oscuridad..
Se hace dueña de mi cuerpo.
Tal vez solo sea el miedo,
O estos días tan violentos,
Que se cobraron la paz,
Y la vida de hombres buenos.
Dios nos habla de bondad,
Con el voto de silencio,
No hablarás del pecador,

Ni te reirás de un pleito,
Creerás en el amor,
Y el demonio se irá lejos.
¡Gritad siempre es poseed!
Aunque mudo sea tu cuerpo.
Sentimientos han de ser,
Fuertes como el mar o el fuego.
Viviremos sin la duda,
Sin dar fuerza al anhelo;
Que la noche es como el día,
Y se dan consentimiento.
Dios se encuentra en la verdad,
En el silencio, en el lloro,
En los metales más pobres,
Y en los cofres del tesoro.
Sed tan libres como el ave,
Que la mar a atravesado,
No cansado de luchar,
De volar nunca ha dejado.

(II)
Desde tiempos memoriales,
Dios dirige a los hombres,
Para así salvar sus almas,
De dolientes corazones.
No repitan sus errores,
Dios se halla en las verdades,
Nadie puede negar su afán,
Eludiendo sus temores.
Y al final todo enmudece,
Y la oscuridad se cierne,
Solo hay al final del túnel,
Lo que en vida no tuviste.
Que es nostálgico esperar,
Que la duda no te alienta,
Que la vida es un suspiro,
Y las noches nos violentan.
Al final existes tú,
Solo contra la tormenta,
El amor solo es un sueño,
De una oscura fortaleza.
Dios espera inapelable,
Aunque mueras en la guerra,
Recluido en vida quedes,
O quedes en la indigencia.
No por ello has de llorar,
Renunciar a la crudeza,
De esta sociedad que carga,
Sobre tus hombros con fuerza.
Desistir es derogar,
Y esperar a otra tormenta,
Siendo náufrago en el mar,
Con la soledad más plena.
Solo tú mundo con Dios,
Que te quiere y alimenta,
Todos hijos de Caín,
En un mundo que despierta.
Han pasado muchas lunas,
Desde que Dios es consciencia,
La noche nos trajo el día,
Noche solo primigenia.
Y al final verás la luz,
Evocadora del alba,
Y al final es sonreír,
Con la luna enamorada.

© José Saber Durán
Romancero – 2 cap. (MÍSTICO)

«AÚN NO HA NACIDO QUIEN»

Pude ser solo una idea,
Solo un no pudo ser,
Ese sueño anhelado,
Un querer y no poder.

Pude ser muerto en la guerra,
Misterios sin resolver,
Encontrarme a la derrota,
Ser la mancha en un papel.

Quiero ser esa victoria,
Esa luz en el Edén,
Pero solo soy la noche,
Aún no ha nacido quién.

Camino entre soledades,
Con el yugo de babel,
Sin querer tocar el cielo,
En el infierno acabé.

Quedará la noche tierna,
El bocadito de miel,
Tormentas en el horizonte,
El amor que se fue ayer.

Todos versos encerrados,
En un sentimiento alado,
Que se escapa de mis labios,
Vuela que vuela volando.

Te regalaré entretanto,
Mi entrega y voluntad,
Al calor de la esperanza,
En un globo de cristal.

Y durante el duelo en vida,
Ya no queda soledad,
Ni fortuna que se plazca,
Que me haga naufragar.

Solo ímpetu afamado,
Poesía desde ayer,
Nubes en el horizonte,
Aún no ha nacido quién.

© José Saber Durán

«A LA MAR CON MI SILENCIO»

Esperando a quien me espera,
Sólo el tiempo que me prenda,
Al tiempo que la distancia
En mi retiro comprenda.

Quien vendrá y se quedará,
Quien verá la madrugada,
Un ardiente y pasional,
Amorío que llegara,

Sólo ciego quedaré,
Sólo el embargo quedara,
Un silencio atronador,
Se hará dueño del mañana.

El porqué entender al tiempo,
Que obstinado es mi tormento,
Mi manera de morir,
Aunque sin morir muriendo.

Destinado a olvidar,
Cada paso, cada hecho.
Soy un vástago del mar,
Y en la mar será mi entierro.

© José Saber Durán

«VER QUISIERA A DULCINEA»

Siendo mártir de las horas,
De este tiempo que se agota,
Ver quisiera a dulcinea,
En cualquier parte remota.
Que encantadas las montañas,
Que azarosos esos ríos,
Nadie sabe que se esconden,
Y jamás fueron perdidos.
Lástima que las piratas..
Sean presa de un naufragio,
Donde el corazón advierte,
Que los años son presagios.
Deseas que la conciencia,
Sea solo conveniencia,
Y que amor desconsolado,
Fueran lombrices de un charco.
Quién me espera en la distancia,
Donde los amores duelen,
Donde ser solo un Hidalgo,
Fueran las luces del este.
Solamente es indulgente,
El que ríe y luego advierte.
Donde prestas dulcinea,
Pasajera de mi barco,
Donde tan solo hay estrellas,
Y la mar es nuestro manto.
Al final ves elocuente,
Aunque yo desmejorado,
Me has mostrado tus encantos,
Y con todo el desparpajo.

© José Saber Durán

«SOLEDADES DEL MAR MARINO»

En tus fauces marineros, se perdieron, se perdieron,
En la inmensidad del mar que azulado era su pecho;
Deseando pisar tierra otros marineros buenos,
Atisbaron tierra firme en el día de los muertos.
Marinero esbozando siempre al son de mil batallas,
A lomos de aquel navío sin temer a los piratas;
Tienen nobles intenciones, no viven en la ignorancia,
Y el amor que ostentarán, el recuerdo de su amada.
No importa que desvirtúen a las fieras de este reino,
Solo debéis de vivir casi siempre en este medio,
Y caerse por la borda cuando llega el oleaje,
No importa que nades bien, el asedio es ahogarse.
Marinero que marinas con tus votos de mar pura,
Tus proezas elocuentes cabalgando hacia la luna,
Corazón sin Dios ni templos, solo imploras a los tiempos,
Que no traigan tempestades, que solo se oiga el silencio.
A veces despertarás con el estómago hambriento,
Cuándo aquellas provisiones se terminen faenando,
Llegará el día siguiente y en la mar que estáis mirando,
Verán atunes bailando como si fuera un presagio.
No viven ni los festivos, ningún día es sagrado,
Solo van a marinar, y en la mar no hay descanso,
Quieren ser dueños del viento, y morir si es necesario,
Marineros de la mar y en la mar es su epitafio.
Ese ejemplo con su lucha desde las profundidades,
En la mar que mar marina con el valor que es su alarde,
Distinguiendo el sonido de gaviotas, gavilanes,
En la mar será su entierro al final de las edades.
Son sus gestos altruistas, fijar rumbo mar adentro,
Donde solo los valientes se aventuran sin saberlo,
Donde solo las leyendas fueron en un día ciertas,
Y los seres legendarios de la mar iban surgiendo.
Dichoso este paraíso, tan particular, inmenso,
Donde la sal ha secado cicatrices de sus cuerpos,
Pasan días, semanas, meses.. cada año susurrando,
A su mástil que no cede subyugado a los naufragios;
Marinero es el viento tu amigo y consejero,
Y el vaivén de las ballenas es tu misticismo y credo.
Hablan las noches sin luna sumergido entre las olas,
Tú navío prisionero por el mar y su bravura,
Crecen dudas en tu pecho, el recuerdo de tu amada,
Mil rosas han florecido en el jardín de tu casa.
Donde medras tú jinete por el ancho de los mares,
Dedicaste una vida a vivir entre los mares,
Eres todo un heredero la mar y sus deidades,
Contemplaras con tu esfuerzo casi todas las ciudades.
No le debes simpatía a quien siempre puso en duda,
Si de veras con tu afán al final conseguirías,
El llegar a puerto a salvo y en el día señalado,
Con mariscos o pescados, sales, seda y oro viejo.
Pero tu país te ampara cuando vas a la batalla,
Y en esa lucha el silencio se adueña de la cruzada,
Y si gustas algún día seas bélico o mercante,
<Marinero mar marinas, marinando siete mares>

© José Saber Durán